Me pasa incluso a mí

Observo en las personas una pulsión a justificar todas sus acciones de un modo como si fueran infalibles y siempre estuvieran cargados de razón. No les importa que la mayoría de sus actos fueran motivados por alguna emoción (siempre pasajeras, en cierto modo inaprensibles y etéreas). De alguna manera, se colocan en el centro de su universo y se consideran esencialmente buenos. Da igual que en algunas ocasiones hicieran daño a alguien pues tenían unos motivos que, invariablemente, se deben a supuestos lógicos.

Todo esto se ve claramente si lo llevamos al extremo pues incluso los psicópatas justifican sus fechorías bajo un motivo moral evidente para ellos aunque claramente incomprensible para un testigo externo.

Cultivar la empatía. Salvaguardar la memoria y tratar de restaurar los errores. Ser conscientes de la fragilidad de nuestro entendimiento y el de los demás. Éste es un camino con el que empezar a cultivar la bondad.

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