Los ligues lentos

En la época de satisfacer deseos de modo inmediato (e incluso instantáneo) pocos se atreverán a lo que les voy a proponer. Es la manera de conseguir relaciones significativas y duraderas más eficaz que existe: el ligue lento.

No es fácil y exige colocarnos frente a un espejo. El espejo que pueda correspondernos en la imagen la obtendremos siempre y cuando estemos dispuestos a apartarnos de la impaciencia y la picaresca. Ya sea para bien o para mal, mostrarnos tal y como somos realmente y, fomentar la reciprocidad, dándole tiempo al tiempo, conociendo aspectos, primero superficiales, después de convivencia, para finalmente, cuando se llegue a lo profundo y secreto, recorrer un viaje, en ocasiones interior y, en otras, iniciático, sólo podrá concedernos beneficios.

Son varios los peligros a los que podemos enfrentarnos. Desde el desamor, a la muy detestable friend zone pasando por la decepción de acercarse a alguien que no merecía nuestra atención. Sin embargo, las ganancias siempre son mayores cuando afrontamos el ligue lento desde la deportividad, la asertividad y sobretodo la naturalidad de quién no espera nada. Ningún resultado, ni ganancia ni pérdida. Sólo el valor de la experiencia de enriquecerse mutuamente a través de una relación cordial que quien sabe como acabará ya que el futuro es por definición incierto.

Y ése es el primer punto. No muestres un interés desaforado por la persona en cuestión. Si existen los elementos para que, necesariamente, tengáis que coincidir en tiempo y espacio, ya tienes mucho ganado y es sencillo establecer una correspondencia en el trato, esperando que vaya creciendo a medida que os conocéis. No es cuestión de maravillar si no más bien de una lluvia suave de vivencias compartidas que vaya calando para que la curiosidad nazca.

Tras la curiosidad, llega una mayor exposición a conocer y también a abrirse, a mostrarse y es ahí cuando puede surgir la atracción, cuando de modo natural llegan las coincidencias primero y las confidencias después.

Es necesario cuando estamos practicando el ligue lento, no quedarse en lo superficial e ir más allá en las consideraciones que hagamos. Creando un clima de confianza y de conversaciones existenciales. Sólo así, llamaremos la atención sobre los temas a tocar cuando traten con nosotros como un oasis alejado de la banalidad reinante. La profundidad de conocer a alguien extensa e intensamente es en si mismo una inclinación natural que todos tenemos y debemos aprovecharlo.

Es preciso también ser rectos dejando las ambigüedades, indirectas y demás maniobras del ligue clásico y directo para cuando seamos conscientes de que hemos hecho diana. Eso sí, hay que estar presto y audaz para percatarse de las señales conscientes o inconscientes que nos envíen, ya que con frecuencia se pierden muchas opciones si al alargarse demasiado en el tiempo aparece el tedio de una rutina sin sentido o un rival (y ya se sabe que en los tiempos actuales la novedad es un poderoso reclamo).

Cabe decir que este no es un método para aprovechados y mezquinos pues tarde o temprano ya sea por su parte o la nuestra será imposible mantener las mascarada, apareciendo las sombras en algún momento. Si nos mantenemos fuertes en nuestra voluntad de buscar el bien mutuo será un escudo fuerte y ligero que nos mantendrá o bien fuera de peligros o bien acercándonos a nuestro objetivo.

El amor se recibe de alguien. También nosotros lo entregamos a alguien. Si en algún momento pensamos en él como un ideal etéreo o un mero intercambio nunca lo alcanzaremos. Creeremos en cuentos de hadas o mantendremos la actitud del superviviente (poniéndonos nosotros en primer lugar caiga quien caiga) y estamos hablando de de seres humanos. Siempre. Perder de vista éste perogrullo nos puede llevar a ocasionar daño o que nos lo ocasionen y es mejor tener siempre los piés en el suelo (aunque tengamos los ojos llenos de nubes).

No se me pasa por alto que en realidad lo que propongo es una emboscada al igual que en el ligue clásico. Sin embargo, al hacerlo de esta manera, aunque podamos perder el tiempo, e incluso quizás gastarlo demasiado generosamente, no dejaremos de disfrutar consigamos nuestro objetivo o no y, del mismo modo, nos apartaremos de los tóxicos y nosotros mismos no actuaremos en ése sentido.

También cabe decir que para poner en práctica el ligue lento, es necesario tener un entorno común con el objetivo. Es imposible abordar en la calle y tratar de ponerlo en práctica. Antes hay que crear el susodicho entorno común y para eso, quizás sí, para conquistar a la chica o chico de tus sueños, hay que ser un poco puñetero.

La declaración más lisonjera que agrada al amor no está en lo que se dice, sino en lo que se escapa

Ninón de Lenclós

No te dejes amilanar: Noé era un amateur, y el Titanic lo construyeron expertos

James Prentice

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