El Teatro de la Indignidad

La diferente oferta de partidos políticos están basados en su aparente ideología a las cuales se adscriben los diferentes medios de comunicación.

Esto es sólo parte del Teatro de la Indignidad.

Vivimos en un totalitarismo pos-ideológico y ya da igual quién gobierne. Los gobiernos NO RESPONDEN A UNAS POLÍTICAS IDEOLÓGICAS, SÓLO DE GESTIÓN y en todas las partes del “mundo libre” se aplican las mismas políticas con pequeñas variaciones gobierne el color que gobierne. Sólo hablan de ideología como publicidad propagandística en campaña electoral o como soflamas calma-electores cuando aplican medidas cuanto menos controvertidas. La ideología ha muerto en la Realpolitik pero sigue vive como propaganda para las mentes de la gente corriente ¡Viva la ideología!

Los medios llevan todos en sus principales noticias las mismas con titulares prácticamente calcados (puedes comprobarlo por ti mismo) como si el mundo no fuera lo suficientemente intrincado como para que no pudieran haber múltiples enfoques sobre cual es la noticia principal. Esta uniformidad (junto al adoctrinamiento al que hemos sometido en las aulas durante nuestra niñez y juventud) es el basamento del pensamiento único. Cambia alguna interpretación sobre la noticia según el medio pero la importancia está en la noticia en sí como modulador de la agenda que se pretende impulsar tanto en los medios como en las aulas.

Los medios han perdido credibilidad en la era de internet y son deficitarios económicamente en su mayoría, siendo asistidos artificialmente con subvenciones y publicidad institucional.

Además los periodistas trabajan en unas condiciones pésimas. No hay lugar ni tiempo para la reflexión; solo buscan los clics como referencia de cara a las agencias publicitarias, ya que nadie lee nada salvo el titular; mientras tanto los espectadores corrientes se informan a golpe de redes sociales, memes virales y telediarios televisivos. En los cuales se vive una soterrada batalla por ganar el relato oficial sobre los acontecimientos entre estados, servicios de inteligencia y corporaciones.

Decía Edward Bernays en su libro Propaganda: “Quienes nos gobiernan, moldean nuestras mentes, definen nuestros gustos o nos sugieren nuestras ideas, son en gran medida personas de las que nunca hemos oído hablar”. Y también: “la alfabetización universal ha brindado al hombre sellos de goma, sellos de goma tintados con eslóganes publicitarios,con artículos de opinión, con publicaciones científicas, con las banalidades de las gacetillas y los tópicos de la Historia, pero sin el menor rastro de pensamiento original”. Añadía, además: “La primera página del New York Times en el día en que escribo estas líneas contiene ocho noticias destacadas. Cuatro de ellas, es decir la mitad, son propaganda. El lector indolente las considerará como crónicas de sucesos espontáneos. ¿Pero lo son?”. Esto en se publicó por primera vez en 1928. ¿Cuanto habrá mejorado la técnica propagandística en casi cien años?

Hoy día expertos en finanzas rastreando documentos han llegado a la conclusión de que el 90% de los medios mundiales (me imagino que del “mundo libre”) están en 5-6 manos. Lo que han dado en llamar fondos buitre (Vanguard, Fidelity, State Street y sobretodo Black Rock) son los propietarios de estos medios de información. Estas empresas son las que dominan las bolsas de todo el mundo y los que la hacen subir y bajar, despeñarse o alcanzar el cielo a los valores bursátiles; se hicieron con los medios de información masivos en la Crisis del 2008 cuando ante una crisis de deuda impagable los compraron con su abultadísima billetera.

Hubo un hombre con bigote muy malvado que escribía en su libro prohibido: “Aquello que de ordinario denominamos ‘opinión pública’ se basa sólo mínimamente en la experiencia personal del individuo y en sus conocimientos; depende más bien casi en su totalidad de la idea que el individuo se hace de las cosas en la llamada ‘información pública’, persistente y tenaz. La prensa es el factor responsable de mayor volumen en el proceso de ‘instrucción pública’. A la cual, en este caso, se le asigna el nombre de Propaganda; la prensa se encarga ante todo de esta labor de ‘información pública’ y representa así una especie de escuela para adultos».

Ya sé que este hombre no es muy popular. Sin embargo, el fragmento que apunto es tremendamente revelador. Otro amigo suyo inventó y aplicó el modo de alienar a través de la propaganda masiva a todo un país llevándolo por el camino de la autodestrucción y desde entonces se ha convertido en el modo de actuar habitual de los poderosos desde sus atalayas (por mucho que les ganaran una guerra para salvar el mundo) y VIVIMOS EN UN ESTADO FASCISTA DE ROSTRO AMABLE Y PUÑO DE HIERRO.

En esta (no declarada) III Guerra Mundial híbrida o de 4ª generación -económica, jurídica, cibernética y de información, con puntos calientes como Ucrania, Yemen o Siria-, la cual está llegando a su clímax, los gobernantes títeres de los hombres ocultos de los que hablaba Bernays ya se están quitando la careta y promulgan leyes como la Ley de Seguridad Ciudadana o la Ley de Seguridad Nacional que yendo contra las Constituciones del “mundo libre” destruyen los derechos fundamentales que en ellas se marcan sin que ningún medio de información avise a sus conciudadanos de lo que significa para nosotros y nuestro futuro, del poder tiránico que representa y de como la aparente democracia ha saltado por los aires (y pronto recogeremos los frutos de esa cosecha).

Como apuntaban Bernays y el señor del bigote, los medios moldean nuestra visión del mundo y se convierten en nuestra primera referencia para organizar nuestras vidas. Sin embargo, ¿responde a esta interpretación a los hechos fidedignos?¿Podemos averiguar por nosotros mismos qué nos beneficia y qué nos perjudica?¿Somos un rebaño manipulado al cual dirigen nuestros pastores hacia un buen fin?

La realidad es que NECESITAN NUESTRO CONSENTIMIENTO. En el Teatro de la Indignidad, si no obtienen nuestra aprobación el chiringuito se les podría hundir a los poderosos. En la democracia liberal de medios de comunicación instantáneos y elecciones electorales, nuestra aprobación es la clave de bóveda para que nos lleven al matadero sin que las ovejas nos tornemos lobos. Y ésta es la razón principal del Teatro.

El otro día escuchaba a un periodista decir que la violencia machista era el peor problema de esta sociedad. No pude soltar ni una carcajada ni indignarme siquiera. Digo esto porque mientras el susodicho señor hablaba de sobre 50 muertes al año, más de 3000 personas al año se suicidan en este país por la falta de un horizonte digno y por EL HORROR DISTÓPICO EN EL QUE SE ESTÁ CONVIRTIENDO OCCIDENTE. ¿No hablarán acaso porque se evidenciaría todo este Teatro de la Indignidad con el que nos manipulan?

Pero desde el más acá, ¿por qué no se habla de los suicidios? Según han confesado los propios periodistas para no aumentar el problema por un efecto de imitación (que no parece importarles con el primer problema mientras no dejan de repetirlo incesantemente por sus altavoces). Al parecer la orden viene de altas instancias.

Y digo yo, ¿son las mismas altas instancias que imponiendo sus reglas les dan las subvenciones y les pagan la publicidad institucional? Porque hasta los más tontos sabe sumar 2+2 ,y ya entonces, se tiene que dar cuenta usted, querido lector, que los medios de información ni son un el 4º poder ni un contrapoder ni gaitas. Son el altavoz de las Instituciones que comandan los tiranos que nos gobiernan para sus cortinas de humo, sus repeticiones propagandísticas de mensajes simples, su sociedad de hiperconsumismo, y demás ingenierías sociales CON LAS QUE NOS AGREDEN, convertidas en modas automáticas de fácil deglutir para mantenernos sofronizados y puedan seguir con sus planes adelante. Medios y poder están en una connivencia diccionaria.

Las famosas puertas giratorias tienen también niveles, como en un ascensor, y el nivel de connivencia entre partidos políticos, sus líderes y los amos de éstos más los medios de comunicación y sus periodistas y propietarios es diáfanamente claro. ¿Qué no harán en esta repugnante colusión? ¿Qué no nos esconderán? ¿Hasta dónde llegará su manipulación?

Ahora, a través de sus webs la prensa oficialista piden dinero mediante suscripción para leer sus noticias. ¿Dinero para qué? ¿Para poder negarse a recibir los sobornos para su supervivencia? Ya no hay vuelta atrás, fueron compradas por el Mal y solo tienen tres finalidades: mentir para engañar mientras hacen dinero para llevar a la sociedad por el camino de los intereses de esos “semidioses ocultos”.

La alternativa es informarnos por las redes sociales donde valientes dan la cara para tratarnos de informarnos con una perspectiva distinta. Muchos son censurados cuando se acercan demasiado a la verdad; les borran sus vídeos, les cierran sus canales, les llenan los comentarios con mensajes perpetrados por troles pagados como mercenarios, etc…Porque así es, amigos, en el “mundo libre” EXISTE LA CENSURA. Abajo la libertad de expresión deben clamar en sus cónclaves mientras realizan sus ritos secretos.

Aún así, no deja de ser Internet parte del escenario del Teatro de la Indignidad y hay que andarse con mucho ojo antes de dar por cierto lo que allí se cuenta; pues allí trabajan los actores en conflicto con información, desinformación y contrainformación; en un juego de sobreinformación laberíntica de humo y espejos en el que no es difícil caer en la misma hipnosis que con los medios tradicionales.

El mundo se fue convirtiendo progresivamente en una distopía desde el golpe de estado del 11S. Cada vez más los seres humanos se alejan del ideal de sujetos autónomos con un lenguaje y un pensamiento que articulen el mundo en el que viven. Fue permutado por el pensamiento único que desde toda institución estatal o masiva constantemente somos bombardeados.

Somos esclavos y lo somos mediante nuestro consentimiento. Un consentimiento que obtienen por el triunfo de la comodidad, la diversión dirigida y las drogas legales (e ilegales), todo perfectamente ultramoderno y lucrativo. Cada 4 años nos llaman a votar y elegimos a nuestros tiranos particulares que se presentan con unos programas electorales que nunca cumplen. Tiranos que por otro lado, son manejados por gente que como decía Bernays, desconocemos. Y todo esto, dicen, que es por nuestro bien. Y lo dicen a través de los medios que alguien ostenta y paga mientras nosotros les damos sustento, cómplices, con nuestra atención.

¿No es trágico chiste que cada vez prometan más y el mundo esté cada vez peor? Y no se vislumbra aún el suelo en esta caída. A los que están detrás de bambalinas debe parecerles extremadamente gracioso.

Apaga la televisión, teme a los titulares de los periódicos, rebate a la radio. Y lee. Tan importante es leer como saber qué leer. Un libro te llevará a otro. Investiga en la red (incluso la red está mediatizada en esta guerra cibernética pero sigue siendo un instrumento fecundo por lo menos todavía), huye de las modas, levántate y camina como un Lázaro moderno al cual le están negando la vida. Estamos en la III Guerra Mundial desde hace unos pocos años. Los hombres de paja y los hombres invisibles están cada vez más expuestos. Puedes liberarte del control del Teatro de la Indignidad al menos intelectual y simbólicamente.

La información no es conocimiento por si misma. Se necesita pausa, reflexión, estudio, interiorización y formar una base de manera constante. En la mañana de la era tecnotrónica en la que nos encontramos hay que volver a las herramientas de conocimiento que alumbraron el mundo actual para reconstruirlo de modo distinto; puesto que las herramientas actualísimas que fueron concebidas por las anteriores, nos disminuyen y finalmente nos animalizarán.

Es hora de derribar a los testaferros e ir a por sus amos. Seamos la Humanidad que queramos ser. No las que nos impongan.

¡Muera el Teatro de la Indignidad!

2 comentarios sobre “El Teatro de la Indignidad

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