Acerca de Ricky Titraun

Acostumbrado estoy a pontificar mucho en mi blog. Sin embargo, no estoy en condiciones de decirle a nadie lo que debe hacer. Comúnmente, soy una persona corriente más con sus virtudes y bajezas que, para unos, me harán una cosa, y para otros, otra.

A lo largo de mi vida he vivido algunas aventuras que han agrandado y definido mi comprensión de las cosas. En otras definiciones, posiblemente, no estaré capacitado para entender y trato de ofrecer aquí las que he comprendido.

Durante mucho tiempo, traté de ofrecer lo mejor de mí a los demás pero los demás se cansaron y no estaban interesados en la integridad de mi accionar. Cuando caí a lo más hondo de mí mismo, muchos me mostraron su indiferencia. Cuando regresé no era el mismo. Algo había cambiado en mi de modo de proceder. Había perdido el candor. Sí, fui un ingenuo. No un inocente pero sí un ingenuo. La inocencia había quedado atrás hace mucho tiempo y realmente soy el culpable único de muchos de los males que me afectaron tras su pérdida.

Elegí muchas veces mal y, supongo, que debe haber una elección errónea clave que ha condicionado mi vida. Una que torció todos los renglones que vinieron a continuación. Escoger una entre ellas se antoja dificultoso dado lo estúpido o lo malvado, lo gregario o lo vanidoso.

En el fondo, muchas personas podrían suscribir estas palabras. El mundo es un pozo de deseos vanos y banales en el que la mayoría se regocijan del mismo modo en que se lamentan y todos estamos naufragando constantemente excepto los más aptos. Estos, no son los más fuertes sino los más buenos y puros (cualidades esenciales de un sabio) y, amigos míos, a ellos es muy difícil acceder.

Trato de descifrarme mientras trato de descifrar el mundo que me circunda. Seguramente fallaré en ambas cosas.

Bienvenidos a mi blog

Ricky Titraun