Acerca de Ricky Titraun

Acostumbrado estoy a pontificar mucho en mi blog. Sin embargo, no estoy en condiciones de decirle a nadie lo que debe hacer. Comúnmente, soy una persona corriente más con sus virtudes y bajezas que, para unos, me harán una cosa, y para otros, otra.

A lo largo de mi vida he vivido algunas grandes aventuras que han agrandado y definido mi comprensión de las cosas. En otras definiciones, posiblemente, no estaré capacitado para entender y trato de ofrecer aquí las que he comprendido.

Durante mucho tiempo, traté de ofrecer lo mejor de mí a los demás pero los demás se cansaron y no estaban interesados en la integridad de mi accionar. Cuando caí a lo más hondo de mí mismo, muchos me mostraron su indiferencia.

Cuando regresé no era el mismo. Algo había cambiado en mi de modo de proceder. Había perdido el candor. Sí, fui un ingenuo. No un inocente pero sí un ingenuo. La inocencia había quedado atrás hace mucho tiempo y realmente soy el culpable único de muchos de los males que me afectaron tras su pérdida.

Elegí muchas veces mal y, supongo, que debe haber una elección errónea clave que ha condicionado mi vida. Una que torció todos los renglones que vinieron a continuación. Escoger una entre ellas se antoja dificultoso dado lo estúpido o lo malvado, lo gregario o lo vanidoso.

En el fondo, muchas personas podrían suscribir estas palabras. El mundo es un pozo de deseos vanos y banales en el que la mayoría se regocijan del mismo modo en que se lamentan y, a decir verdad, todos estamos naufragando constantemente excepto los más aptos. Estos, no son los más fuertes sino los más buenos y puros y, amigos míos, a ellos es muy difícil acceder.

Trato de descifrarme a mí mismo mientras trato de descifrar el mundo que me circunda. Seguramente fallaré en ambas cosas.

Es la sociedad en la que vivimos hoy en día una Medusa que convierte en piedra el corazón de los que la observan mientras los aterroriza con las serpientes de su cabeza. Yo tengo un peine para atusarle el cabello y tratar de comprender la realidad que vivimos: la filosofía. Sin embargo, no soy yo un filósofo sino más bien un charlatán con un algún vago conocimiento.

Es por ello que en el epígrafe que sigue al título aparece filosofía barata. La cultura popular se ha degradado tanto (las personas se han degradado tanto) que sólo con razonamientos groseros se les puede llamar la atención.

Hoy en día, el amor al dinero prima. Intento que amen otras cosas más edificantes. Y sobretodo sacarlos de su encantamiento de engaño ensimismado.

Bienvenidos a mi blog.

Ricky Titraun